¡Bienvenidas Refugiadas!

Vivimos en un mundo donde nuestras fronteras han sido impuestas por un colonialismo  depredador  que ha quebrantado culturas, ecosistemas, o sociedades enteras. Las fronteras del siglo XXI se han dotado de herramientas legales, para, según unos gobiernos que representan los intereses económicos de pequeñas minorías, protegernos de “el de fuera”, ese que viene a quitarnos el trabajo, la
comida, la tranquilidad….

Se invierten muchos recursos, mucho esfuerzo político y mediático, para que pensemos esto y tengamos miedo, y así desviar la atención del problema principal: la propia organización y funcionamiento de un sistema socioeconómico que sigue generando grandes mayorías empobrecidas en beneficio de pequeñas minorías, cada vez más pequeñas. Se obliga a emigrar a millones de personas, a esas grandes mayorías que solo buscan un trabajo digno para sobrevivir,  mientras se les cierran las fronteras.

La realidad es muy distinta a lo que el imaginario colectivo ha construido, no vienen enemigos a destruir nuestro supuesto paraíso europeo, vienen seres humanos que huyen del horror de la guerra y la muerte que los propios estados europeos han financiado y fomentado, que buscan con fuerte esperanza salvar sus vidas, la de sus familiares y, sobre todo, la de sus hijas e hijos.
Buscan refugio en Europa, supuesta cuna de los derechos humanos, con la fe de que salvarán sus vidas… corren sin mirar atrás… sin pararse un instante.
El recibimiento con el que se encuentran son porrazos, gases, represión e indiferencia. Europa les lanza a una muerte segura, solo es capaz de ofrecerles una guerra de la cual es cómplice.

¡Porque sí!
¡Esta guerra no es de los Sirios, Iraquíes, Libios, Afganos..!
¡Esta guerra es de Occidente!
¡De Europa!
¡De España!
De este bipartidismo criminal que en su día apoyó una intervención militar directa en Siria, en Libia, en Iraq, en Afganistán, en todo el cuerno de África, con la excusa de “liberar” a la población. Robaron sus recursos, desestabilizaron sus sociedades, ¿y después?

Europa sigue sin reconocer su responsabilidad. Sigue sin respetar los derechos humanos de las víctimas. Ni siquiera es capaz de paliar el efecto del horror que ha provocado. Para los estados europeos sólo son números que hay que regatear entre ellos, evitando en lo posible que este problema les manche; hace tiempo la solidaridad y dignidad de Europa se hundieron en el Mediterráneo.

Por eso no podemos quedarnos quietas, impasibles hacia las noticias e imágenes del horror. Como ciudadanas y ciudadanos de un país causante de esta tragedia, como mayoría empobrecida que se debe solidarizar con las mayorías empobrecidas de otros lugares del mundo, y como seres humanos, es nuestra responsabilidad alzarnos y luchar contra esta injusticia, es nuestra obligación poner todos nuestros recursos para que la esperanza de estas miles de familias sea real, es nuestro deber dar alojo y consuelo, que vean que nuestros gobiernos no nos representan y que nosotras sí les queremos aquí.

Por todo esto, desde Antirracistas Chamberí, mostramos nuestro profundo rechazo a las declaraciones y medidas que están tomando tanto los gobiernos europeos como el gobierno del PP, nos solidarizamos desde nuestra más profunda convicción de que estas fronteras no son nuestras, de que debemos mostrar esa solidaridad con nuestra clase viva donde viva, y que seguiremos luchando por un barrio, un Madrid, una España y un mundo intercultural, diverso, libre de odio y lleno de alegría.

¡Abajo las fronteras! ¡Arriba las que luchan!
¡Refugees Welcome!

levante real 1

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